Meshuggah – obZen
Por Juan Martínez
Meshuggah
obZen
Compañía Discográfica: Scarecrow Records
Calificación: 8
A través de una larga carrera comenzada a finales de los 80, posiblemente la mejor recomendación para introducirse a Meshuggah sea su segundo larga duración, Destroy Erase Improve de 1995, sin embargo, uno no necesita conocer lo hecho anteriormente por este quinteto para disfrutar enormemente el complejo y elaborado sonido que ofrece obZen.
La historia de esta banda sueca es algo complicada –con varios cambios de integrantes– pero con el paso del tiempo y la llegada de miembros estables se han consolidado como una de las agrupaciones con mejor comunicación y precisión entre sus instrumentos. Los fundadores son el vocalista Jens Kidman y el guitarrista Fredrik Thordendal, pero tal vez haya sido la adición del virtuoso baterista Tomas Haake en 1990 lo que significó la diferencia entre hacer buenos álbumes y hacer álbumes trascendentales; algo similar a lo que le ocurrió a Rush con la entrada de Neil Peart, pues además de imprimirle al sonido de la banda su sello definitivo, escribe las letras de las canciones. Finalmente, en 1994 llega Mårten Hagström, el segundo guitarrista. Desde entonces, este núcleo se ha mantenido inalterado. Para obZen, el bajista acreditado es Dick Lövgren.
Esta producción significa el regreso desde Catch 33 de 2005, y ha sido extraordinariamente bien recibido. Llegó al No. 59 en la lista de los 200 más vendidos de Billboard y la crítica especializada no se ha cansado de elogiarlos. Musicalmente, Meshuggah es una banda extraña; ha conjugado una gran diversidad de sonidos extraídos de otras bandas e incluso otros géneros, pero ya no suenan a nadie más que a ellos mismos. Esto, aparte de que es muy difícil de lograr, les ha dado una personalidad propia prácticamente imposible de imitar.
obZen muestra a Meshuggah en su estado más puro y los tres años de espera bien han valido la pena. Cada canción deja mostrar horas de proceso tanto para su composición como en el estudio de grabación. Tan sólo de la canción Bleed se podría escribir una reseña completa, pues durante sus 7′20″ de duración suceden muchas cosas que en escencia representan al resto del CD. De entrada, nos sorprende con el sonido de la batería de Haake, quien sostiene un ritmo imposible, recubierto por incansables riffs de guitarra que parecen estar tocando una canción distinta –esta variación simultánea en los ritmos que llevan los instrumentos se conoce musicalmente como poliritmia–; por si fuera poco, estas estructuras disonantes derivan a su vez en marcados cambios de ritmo, ya sea hacia otra sucesión de acordes demoledores o hacia la inesperada descripción progresiva de pasajes ambientales. Es en estos despliegues donde podemos apreciar mejor sus influencias de metal progresivo e incluso de jazz, mientras su voz áspera nos deja sentir una textura similar a la de los grupos de death metal. Por todo esto, sobra decir que debe escucharse varias veces para ir develando la complejidad de sus diversos elementos y que las piezas vayan cayendo poco a poco en su lugar. Además de Bleed, destacan Combustion, Obzen y Dancers to a Discordant System.
Las letras hablan de una sociedad corrompida, delimitada por las guerras y bañada en sangre, basta ver la portada original, con el monje en estado de meditación cubierto de sangre de tonalidad “rojo eléctrico”. Por cierto, esta portada ha sido censurada por algunos distribuidores, eliminando el andrógino cuerpo desnudo del monje y dejando tan sólo su rostro, pero definitivamente vale la pena conseguir la portada inicial. De acuerdo a Haake, obZen significa maldad humana, tomando el prefijo latino Ob como “anti” y el término religioso Zen. Ambos conceptos juntos, por supuesto, forman fonéticamente a su vez la palabra “obsceno”.
Lo único que podría presentarse como una objeción es que en medio de tanta técnica, la música se vuelve muy fría; no hay coros melódicos que se puedan cantar y por lo mismo, un escucha promedio podría no notar diferencia entre la primera canción y la última; además, como todo grupo de virtuosos, su nivel superior de interpretación los separa de un gran sector de la audiencia acostumbrado a estructuras más clásicas. Con todo, una producción que, conforme el escucha le vaya tomando gusto, no dejará de ofrecer jamás sonidos nuevos con cada vuelta que da, y jamás, jamás, se volverá aburrido.
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November 12th, 2008 at 2:37 pm
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February 23rd, 2009 at 11:29 pm
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